dijous, 11 de setembre de 2014

Heraldo de Madrid digital


Ha llegado la versión digital de Heraldo de Madrid. Un periódico dedicado al Periodismo y la Historia del sigloXX. Cuenta con colaboraciones de investigadores del periodismo, la historia y la literatura, que dan a conocer sus trabajos inéditos o ya publicados en este espacio. La voluntad del periódico es apoyar a las pequeñas editoriales que publican estos textos y que cuentan con escasos apoyos para darlos a conocer al gran público.
Además, Heraldo de Madrid recupera interesantes artículos históricos que en su momento tuvieron especial interés. En este sentido destaca la recuperación de la serie la Vuelta a Europa en avión que Manuel Chaves Nogales publicó en las páginas del Heraldo de Madrid en 1928. Es la primera vez que se recuperan estos textos originales, pues el libro que más tarde los recopiló fue ampliado por el propio autor. De esta manera, el lector del digital puede seguir la serie como lo hicieron los lectores de hace 86 años. Búscalo en www.heraldodemadrid.net

divendres, 23 de maig de 2014

El responsable de la purga de los periodistas era un humorista

Al finalizar la guerra civil, se intaló en la Asociación de la Prensa de Madrid un Tribunal Militar de Prensa que aplicó una durísima purga a la profesión. Al menos 15 periodistas fueron fusilados en Madrid en los meses siguientes, entre ellos Javier Bueno, presidente de la Agrupación Profesional de Periodistas de la UGT, que se había hecho con el control de la APM en las primeras semanas de la guerra. Julián Zugazagoitia, Manuel Cruz Salido o Manuel Navarro Ballesteros fueron otros de los pasados por las armas. Las condenas conmutadas por prisión también abundaron, aunque los presos vivieron meses o años con la angustia de tener la pena sobre su cabeza mientras se fusilaba a diario.
Decenas de periodistas pasaron por el tribunal que presidía el juez Manuel Martínez Gargallo, un personaje mencionado en diversos textos que evocan aquellos procesos. Sin embargo, hasta ahora nadie se había fijado en su trayectoria anterior y eso es lo que ha hecho el catedrático de la Universidad de Alicante Juan Antonio Rios Carratalá. Resulta que el propio Martínez Gargallo tenía un pasado periodístico y que estuvo unido por una estrecha amistad con el célebre César González Ruano, famoso por su afilada pluma, sus simpatías franquistas y su falta de escrúpulos.
Martinez Gargallo había colaborado en prensa con el pseudónimo de Manuel Lázaro y publicó en ABC, Blanco y Negro, el diario vespertino La Voz y el semanario satírico Buen Humor, entre otras. Allí fantaseó con hipopótamos que hablaban y extracciones de órganos a lo vivo en textos que transitaban del humor más blanco al negro absoluto.
Frecuentaba el café Europeo, en la glorieta de Bilbao, donde se encontraba una tertulia de cachorros del fascismo, como Rafael Sánchez Mazas, Samuel Ros y Enrique Jardiel Poncela. Pero su vida literaria se detuvo en seco al decidir el joven Martínez Gargallo priorizar su carrera de derecho con el resultado de obtener plaza de juez en 1931.
Pocas semanas antes de la proclamación de la República, Heraldo de Madrid le dedicó un artículo de despedida del mundo de la prensa reseñando su éxito en las oposiciones del ministerio de Justicia. El texto contenía una escalofriante petición: "a mi ya no me procesa más que usted", lo que años más tarde se cumpliría al pie de la letra, pero sin la benignidad que el redactor del artículo esperaba de un colaborador literario de la prensa.
Prueba de ello es el caso de Diego San José, escritor y periodista que perteneció a la redacción de El Liberal y Heraldo de Madrid. San José permaneció en Madrid trabajando hasta el fin de la guerra. Se le procesó y fue condenado a 12 años de prisión, pero un fiscal intervino para endurecer la pena y el juez Gargallo colaboró. Lo más triste es la motivación del fiscal Juan Pérez de la Ossa, pues su familia guardaba rencor contra San José por la crítica negativa que este escribiera años antes sobre una novela del hermano del fiscal, el novelista Huberto Pérez de la Ossa. Rencillas literarias que se saldaron con una pena de muerte, afortunadamente conmutada por la intervención de otro personaje de la época, el general Millán Astray, que resultó ser admirador de las novelas de Diego San José. Vueltas y más vueltas de los personajes que vivieron aquellos años trágicos en los que los factores personales superaban a menudo procedimientos, leyes y hasta simpatías políticas

dilluns, 12 de maig de 2014

Los curas del Heraldo de Madrid

El hombre de la fotografía era el cura Juan García Morales, fogoso colaborador de Heraldo de Madrid, donde publicaba unos artículos que más cerca de los sermones que de las colaboraciones de prensa. La diferencia era que, en lugar de alabar la tradición y llamar a los creyentes a obedecer y resignarse, empujaba a los lectores a sostener las causas sociales y el régimen republicano.
"Soy un obrero de la pluma, un luchador, un romántico que lleva en las venas, no la sangre azul, sino la roja, y que siente una simpatía enorme por la causa del pueblo". La figura de este cura republicano ha sido glosada en el libro Otra iglesia, clero disidente durante la II República y la guerra civil publicado por editorial Trea. En la obra han colaborado diversos autores relacionados con la Universidad de Alcalá coordinados por el catedrático emérito Feliciano Montero y los historiadores Antonio César Moreno y Marisa Tezanos.
García Morales fue una figura pública muy conocida por sus intervenciones en grandes mítines políticos, donde desataba una oratoria contundente, especialmente en la campaña de las elecciones de 1936 que dio el triunfo al Frente Popular.
 Su defensa de la República le llevó a criticar la falta de periódicos que defendieran este sistema político a partir de 1934. "Vamos a un fracaso, porque fuera de Heraldo y algún otro periódico, no tenemos Prensa" escribía citando al periodista Francisco Aguiar Luque.
El papel de Heraldo de Madrid en favor de la República fue también motivo de reconocimiento por parte de Basilio Álvarez, otro cura relacionado con el periódico. Álvarez era gallego y fue diputado por los radicales de Lerroux, aunque luego se acercara al Frente Popular. En los días de la primavera republicana de 1931, el cura gallego propuso la celebración de un homenaje a Manuel Fontdevila por haber conducido una campaña republicana desde la dirección de Heraldo de Madrid. En los primeros meses de la guerra civil marchó a América, donde sostuvo una larga campaña por diversos países a favor de la causa republicana, hasta que una enfermedad terminó con su vida en Tampa, en el estado norteamericano de Florida en 1943.

dissabte, 3 de maig de 2014

75 años del punto más bajo de la libertad de prensa en España

El fin de la guerra civil española supuso el encarcelamiento de centenares de periodistas y el fusilamiento de unas decenas, que se sumaron a las muertes violentas ocurridas durante el conflicto en ambos bandos. En Madrid se fusilaron 15 periodistas, entre ellos Javier Bueno, director de Claridad y presidente de la Agrupación Profesional de Periodistas. En Barcelona, la mayoría de los periodistas republicanos habían salido al exilio por la frontera francesa. Los que se quedaron fueron encarcelados. Manuel de Lasarte, editor de El Diluvio, murió en prisión de una enfermedad renal tras 3 meses de reclusión. Carles Rahola, editor de L'Autonomista de Girona, fue fusilado en la tapia del cementerio de su ciudad el 15 de marzo de 1939. Constantino Ruiz Carnero, el director de El Defensor de Granada, murió en 1936 por las heridas sufridas durante su detención en la ola de represión desatada en su ciudad. En fechas próximas murió en Madrid Alfonso Rodríguez Santamaría, subdirector de ABC y presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid, símbolo de la violencia de los descontrolados contra la prensa conservadora en el campo republicano.
La incautación de editoras de prensa por partidos y sindicatos en el el campo republicano durante la guerra tuvo su paralelo con la actuación de Falange Española en las ciudades que iba conquistando el bando franquista. Al fin de la contienda, Falange entregó las empresas incautadas solamente a aquellos que consideró afectos al nuevo régimen. Así, la Sociedad Editora Universal, propietaria de El Liberal de Madrid y Heraldo de Madrid, entre otros, fue privada de sus activos y nunca le fueron retornados ni indemnizados. Lo mismo ocurrió con la Compañía Editorial de España, propietaria de El Sol y La Voz. También el editor Luis Montiel fue despojado del diario Ahora, aunque en su caso se resarció parcialmente al cabo de unos años al permitírsele editar el periódico deportivo As y la revista Semana. Estos son algunos de los casos més destacados, pues no hay ningún estudio monográfico sobre el tema que haya hecho el balance de este punto negro de la historia de la prensa en España.  

dimecres, 30 d’abril de 2014

El primero de mayo en Heraldo de Madrid

Habían pasado apenas 15 días desde la proclamación de la República en 1931 cuando llegó el primero de mayo, día del trabajo. Heraldo de Madrid se publicaba por la tarde y cubrió ampliamente los hechos del día en páginas interiores. En la portada incluyó una ilustración de gran tamaño y totalmente centrada, como queriendo realzar la prioridad que se le daba. La crónica de las manifestaciones destacó el ambiente apacible y masivo de los actos que tuvieron lugar en Madrid. Tanta aglomeración dificultó el desarrollo de la manifestación central, que transcurrió por el paseo de recoletos y la Castellana. El inicio se marcó con el disparo de varios cohetes y el mayor atasco se produjo en los alrededores de la fuente de Cibeles. Al frente de la manifestación caminaba nada menos que don Miguel de Unamuno, flanqueado por el ministro de Trabajo, Francisco largo Caballero, y por el de Hacienda, Indalecio Prieto. Una amplia delegación internacional figuraba también en las primeras filas. El manifiesto que se entregó a la presidencia de la República contenía la ratificación sin reservas de la jornada de 8 horas, la promoción del trabajo y medidas como la construcción de casas baratas y seguros sociales. La información también recogía el desarrollo de las manifestaciones de Barcelona y Bilbao, donde se produjeron incidentes con un muerto y diversos heridos en la capital catalana, que el diario atribuyó a elementos anarquistas y comunistas.
La simpatía de Heraldo de Madrid por la causa de los trabajadores se remonta a sus inicios. La primera manifestación del primero de mayo se realizó en 1890. En octubre de ese año se publicaba por primera vez el periódico y en mayo de 1891 dio el tono de su sensibilidad social con un ejemplar casi monográfico. En la primera página se publicaban artículos de fondo sobre la llamada cuestión social. El republicano Manuel Pedregal escribía sobre el tema de los salarios y Alejandro San Martín lo hacía sobre el papel de la mujer en el mundo del trabajo. Remataban esta primera página unas lineas redactadas por el novelista Benito Pérez Galdós, una especie de alegato contra la insensibilidad social de la burguesía de tono dickensiano. En las siguientes páginas se reflejaba la crónica del día del trabajo en las principales ciudades de España y el mundo. En Madrid, el mitin central tuvo lugar en el parque del Retiro y la figura destacada fue la de Pablo Iglesias, que denunció la situación de paro de 40.000 proletarios de la ciudad y reivindicó, ya entonces, la jornada de 8 horas.





dilluns, 14 d’abril de 2014

14 de abril: !Viva Fontdevila!

El 14 de abril de 1931 fue un día de euforia colectiva en las calles de las ciudades españolas. Éibar había dado el pistoletazo inicial a las 6 de la mañana proclamando la República desde el ayuntamiento. Al mediodía era Barcelona la que marcaba el paso con Lluís Companys y Francesc Macià. Los telegrafistas del palacio de las comunicaciones de Madrid, espoleados por las noticias que recibían, decidieron izar la bandera republicana en la fachada del edificio que se encuentra frente a la fuente de Cibeles.
Por las calles circulaban automóviles con la bandera republicana. Los peatones lanzaban vítores a la República, cantaban o tarareaban la Marsellesa y el himno de Riego. Entre estas se oyeron voces que proclamaban !Viva Fontdevila! en relación al director de Heraldo de Madrid, el periódico que había liderado la resistencia a la dictadura de Primo de Rivera y la opción republicana como una catársis colectiva de un país atenazado por una monarquía incapaz de dar solución a las aspiraciones de modernización del país. En los meses anteriores al 14 de abril, el periódico publicó contundentes artículos de opinión en los que se defendía la opción republicana. Buena parte de los partidos políticos habían participado en el Pacto de San Sebastián para trabajar unidos en favor de la República y la idea ganaba consenso en la sociedad española. Los artículos del abogado Juan Sánchez Rivera eran especialmente duros y uno de ellos fue respondido con la suspensión del periódico. Un hecho recogido por The New York Times como una muestra de la convulsión política de la España de 1930.
Fontdevila era un personaje muy popular por la personalidad que daba al periódico que dirigía y por su presencia en la vida social madrileña. Las tertulias, los cafés y los teatros eran el territorio natural del periodista cuando acababa su jornada en el periódico vespertino. Retomaba así la vida bohemia que había desarrollado en Barcelona, donde llegó a estrenar un par de obras teatrales.
El papel de la prensa en la gestación de la primavera republicana española fue alabado por el político republicano Joaquim Salvatella ante la misma rotativa de Heraldo de Madrid el 14 de abril. El agrarista gallego Basilio Álvarez llegó a proponer un homenaje público a Fontdevila, que no se llegó a celebrar. Los sucesos políticos se aceleraron en los días siguientes y poco espacio quedó a los periodistas para más celebraciones.

Celebración en Albacete con diversos ejemplares de Heraldo de Madrid. Fotografía recogida por Publio López en Retratos de la vida Lunwerg 1989 
 

dissabte, 12 d’abril de 2014

Una portada para las elecciones municipales de 1931

El 12 de abril de 1931, hoy hace 83 años, se celebraban  elecciones municipales en España. El gobierno del almirante Juan Bautista Aznar intentaba ganar legitimidad y tiempo para introducir cambios en un sistema político que contaba con la desafección de la mayoría.
Socialistas, republicanos y nacionalistas catalanes habían formado el Comité Republicano y presentaban candidaturas conjuntas en toda España. Entendieron las elecciones municipales como una gran ocasión para lanzar su proyecto político con el apoyo de los votantes. Era un aire nuevo en la política española, una primavera republicana a la que se sumó Heraldo de Madrid con una fuerte campaña de apoyo.
La portada del 11 de abril no deja lugar a dudas. Presenta a los candidatos para el Ayuntamiento de Madrid de la candidatura republicano socialista, con el moderado Niceto Alcalá Zamora y el radical Francisco Largo Caballero, entre otros.
En el centro de la página, un recuadro que contiene una serie de fechas trágicas que deberían motivar al votante a escoger la opción de un cambio de régimen. 1909, en recuerdo de la semana trágica de Barcelona, en la que murieron más de un centenar de obreros que se oponían a la leva forzosa para ir a la guerra de Marruecos. 1917, año de la huelga general que se convocó contra la situación política y económica bajo el influjo de la revolución rusa. 1921, año del desastre de Annual, en el que perdieron la vida 8.000 soldados por la incompetencia de sus mandos militares. 1923, inicio de la dictadura de Miguel Primo de Rivera con la aquiescencia de Alfonso XIII. 1930, inicio de la dictablanda del general Dámaso Berenguer.
El director de Heraldo de Madrid, Manuel Fontdevila, era el responsable de la portada, que tenía una enorme fuerza gráfica y fue comentada, a posteriori, por los monárquicos, como pieza clave del impulso que tomó la opción republicana en la capital de España.

dissabte, 29 de març de 2014

Heraldo de Madrid ya está en el kiosco

La edición especial de Heraldo de Madrid ya ha llegado a los kioscos y comparte espacio con las cabeceras que se publican periódicamente.
Esta edición es un número único, conmemorativo, que estará a la venta durante todo el mes de abril a 3€. Son 100.000 ejemplares con una distribución muy amplia que debe hacer fácil encontrar un ejemplar del periódico.
Consta de una sección histórica en la que se revelan las últimas horas de Heraldo de Madrid en el fin de la guera civil española y se dan unas pinceladas sobre su historia. Almudena Grandes firma un comentario en estas primeras páginas, donde también se explica cómo se convirtió en Diario Madrid tras la incautación por Falange y la cesión por esta de las instalaciones del periódico a Juan Pujol, primer jefe de prensa de Franco.
En las páginas de opinión se encuentran artículos del director, Miguel Angel Aguilar, de Isaac Rosa y del historiador Santos Juliá, que trata de las últimas horas del Madrid republicano. También hay colaboraciones de Francisco Rubio Llorente sobre la reforma de la Constitución, Manuel Cruz sobre las relaciones Catalunya-España y José María Ridao sobre las elecciones europeas.
Sigue la sección de Internacional, dirigida por fronterad, en la que destaca un tema sobre la seguridad en Latinoamérica y que cuenta con las colaboraciones de Ramón Lobo y Diego Carcedo.
Las páginas de Política tienen una primera parte dirigida por eldiario.es en las que Gonzalo Cortizo analiza la posición del presidente del Gobierno respecto al resto de poderes constitucionales. Firman Olga Rodríguez y José Ramón González Cabezas. Info Libre dirige la segunda parte de la información politica e incluye un análisis de la crdibilidad de los partidos políticos firmado por Ignacio Sánchez Cuenca. Además, la opinión de Luis García Montero.
La sección de Sucesos la coordina la revista Fiat Lux, que dedica un amplio reportaje a la detención de la banda de ladrones de joyas que operaba en España.
La privatización de la sanidad es el tema estrella de la sección de Sociedad, que dirige La Marea. Aquí también puede encontrarse una entrevista de Magda Bandera al filósofo Emilio Lledó.
El número extraordinario de Heraldo de Madrid incluye dos páginas dedicadas a la Ciencia editadas por Materia en la que se presenta a 4 jóvenes científicos que pueden cambiar el futuro del país.
Alternativas Económicas presenta los contenidos de Economía y Trabajo con un artículo sobre las nuevas ventajas de la banca y la opinión de Joaquín Estefanía, ex director de El País, y de Joan Subirats, prestigioso politólogo catalán.
Heraldo de Madrid cuenta con tres páginas de Deportes que dirige la revista Líbero en las que se repasa el fiasco de la candidatura olímpica de Madrid y cuentan con la opinión de Jacobo Rivero.
El magazine cultural Jot Down coordina las páginas de cultura, dedicadas a la escena teatral alternativa de Madrid, el recuerdo del levantamiento de los comuneros de Castilla y su reflejo en la actual crisis y la opinión de Enric González, centrada en el recuerdo de Pier Paolo Pasolini.
Mongolia intenta desnudar a Soraya Sáenz de Santamaría, aunque no lo consigue gráficamente. En sus dos páginas de humor, los irreverentes mongoles dan un recital de su quehacer que también incluye la opinión de Gonzalo Boye.
La edición de Heraldo de Madrid se cierra con una entrevista a John Lee Anderson, el reportero de The New Yorker, emblema del periodismo de calidad, en la que repasa su reciente experiencia en la crisis de Crimea y da su pesimista visión sobre Vladimir Putin. Dos billetes cierran esta última página: Juan Ignacio Torreblanca y Martín Ortega Carcelén. Dos colaboraciones que hacen suspirar a muchos por el deseo de una nueva edición de este periódico. 

dijous, 27 de març de 2014

Historia de dos portadas



75 años separan a estas dos portadas de Heraldo de Madrid. El 27 de marzo de 1939 se publicaba la última de la historia del periódico con lo que se presentaba como hecho consumado, la derrota republicana y la inminente entrada de las tropas franquistas en Madrid. Una entrada que se produciría sin pacto, pues las negociaciones que había mantenido el Consejo Nacionalde Defensa con el Gobierno franquista se rompieron sin acuerdo. Una columna del periódico dejaba constancia de la sorpresa que produjo esta situación. De hecho, el mismo Consejo Nacional fue creado con el ánimo de terminar la guerra ante la actitud numantina del gobierno Negrín. Fue el golpe del coronel Segismundo Casado, que pondría un penoso broche al fin de la contienda.
Este fin de semana se publica otra portada con la cabecera de Heraldo de Madrid. Pretende recordar a los periodistas que trabajaron en aquel diario tan querido por los madrileños. Recordar a los que se quedaron hasta el último día en Madrid y también a los que fueron saliendo en los años previos, la mayoría al exilio.
Estos profesionales dejaron constancia de su lucha por la independencia periodística en relatos que han llegado a nuestros días. Es una actitud que casa perfectamente con la voluntad de independencia que anima a los medios que han participado en esta edición especial. Si algún hilo tienen en común es ese, el de intentar servir a sus lectores sin la interferencia de intereses ajenos. Con honestidad, la mejor arma que tenemos los periodistas para relacionarnos con el público una vez constatada la inexistencia de la llamada objetividad.

dimecres, 26 de març de 2014

Heraldo de Madrid ha vuelto hoy a la vida

A las siete de la mañana se ponía en marcha una enorme rotativa en una ciudad castellana. En las planchas estaba un diario revivido. Tras 75 años de ausencia, Heraldo de Madrid ha vuelto a la vida por unas semanas, en las que compartirá el quiosco con las cabeceras actuales de la prensa española.
Heraldo tiene raigambre periodística, rancio abolengo. Fue fundado en 1890 por Felipe Duzcazal, pasó por las manos de José Canalejas y por las de Miguel Moya, el patriarca de la prensa madrileña, fundador de la Asociación de la prensa de Madrid.
En 1922, los hermanos Manuel y Juan Busquets George se hicieron con el control del periódico, que inició una etapa de fuerte expansión hasta llegar a los 500.000 ejemplares en 1935.
Fue entonces el líder en circulación de la prensa española y también el símbolo de la España republicana que deseaba la mayoría de la sociedad.
Heraldo de Madrid continuó publicándose durante los tres años de la guerra civil en medio de grandes dificultades. Los bombardeos, la tensión extrema de la guerra, las dificultades de abastecimiento de papel, los posicionamientos políticos de unos y otros formaron un ambiente que debió ser altamente tóxico. De hecho, Carlos Sampelayo dejó escrita su experiencia y revela sus ansias por escapar de la olla a presión en que se habían convertido el periódico y la ciudad de Madrid.
El 27 de marzo se publicó el último ejemplar. Al día siguiente, mientras las tropas franquistas entraban en los extraradios, un grupo de falangistas se incautaba del periódico pistola en mano.
Al cabo de unos días, la maquinaria se volvió a poner en marcha, pero la cabecera había cambiado. El nuevo periódico se llamaría Madrid y su editor fue el periodista fascista Juan Pujol, primer jefe de prensa de los golpistas.
Los periodistas del Heraldo sufrieron prisión y exilio, mientras los propietarios luchaban contra los poderes franquistas para recuperar su patrimonio.
75 años después de aquellos hechos, la edición especial de Heraldo de Madrid homenajea a todas estas personas. Y también reivindica el valor del periodismo en nuestra sociedad, justo cuando sobre los medios de comunicación se ciernen la crisis y las interferencias políticas. Ahora es el momento de gritar !Viva el periodismo! A la venta el domingo 30 de marzo en los quioscos de toda España al precio de 3€ el ejemplar.

dimarts, 25 de març de 2014

Azaña y Cabanillas en Heraldo de Madrid

Durante los tres años de la guerra, Heraldo de Madrid continuó siendo un símbolo de la República, con la que se alineaba sin duda alguna. Esta portada corresponde al 17 de julio de 1937 y es una muestra del tono panfletario que dió al periódico la intervención oficial mediante una representante del gobierno en la misma redacción. Otros periódicos había sido incautados por partidos políticos, pero Heraldo se mantuvo bajo el control de los propietarios y del comité de control obrero.
El director en aquella fecha era Alfredo Cabanillas, que había sido jefe de prensa de Manuel Azaña cuando este accedió a la presidencia de la República tras las elecciones de febrero del 36 en las que triunfó el Frente Popular. La proximidad con Azaña explicaría la foto dedicada del presidente de la República al diario.
Sin embargo, Cabanillas estaba pasando serios apuros en aquellas fechas. Sus actividades humanitarias de socorro a personalidades de derechas en el Madrid sitiado despertaron las suspicacias de sus compañeros en el periódico.
La redacción votó su destitución y el comité de control obrero ratificó la decisión. Le dieron un par de días antes de publicar la noticia en el periódico, lo que fue aprovechado por el director para trasladarse a Valencia y tramitar la salida del país. Lo consiguió tras sortear la actitud boicoteadora de diversos funcionarios, que dificultaban su acceso al ministro de la Guerra, Indalecio Prieto, con quien sostenía una buena relación. Prieto le firmó los papeles para su salida legal y Cabanillas embarcó rumbo al exilio. Se trasladó a la Argentina y allí contactó el conde de Guadalhorce y los círculos franquistas. Escribió un libelo parafascista titulado "Hacia la España eterna" en el que hacía gala de sus hazañas humanitarias en Madrid y se declaraba ferviente franquista. Pero el nuevo régimen no se lo puso nada fácil y hasta 1961 no consiguió volver a España.

dimecres, 19 de març de 2014

Periodismo bajo las bombas

Heraldo de Madrid se publicó hasta el 27 de marzo de 1939. Los periodistas y los trabajadores de talleres y administración del periódico aguantaron las duras condiciones del Madrid sitiado por los franquistas.
En noviembre de 1936, la ofensiva fascista fue especialmente virulenta y la ciudad estuvo a punto de caer. El general Miaja y las Brigadas Internacionales fueron decisivos en aquellos días.
Pero los madrileños sufieron un diluvio de bombas y el edificio de Heraldo de Madrid, en la céntrica calle Marqués de Cubas, recibió el impacto de un obús. En aquellos días, el general Yagüe pronunció su amenaza: "lo primero que haré al entrar en Madrid será cortarle la cabeza al director de Heraldo de Madrid".
Los daños que se produjeron no impidieron la salida del periódico. La portada adjunta refleja la precariedad con la que la gente del Heraldo consiguió comunicar a sus lectores la noticia de su propio sufrimiento.
A raíz de estos hechos se construyó un refugio en el mismo edificio donde se podrían guarecer los empleados durante los bombardeos.
A lo largo de los 3 años de guerra, se produjeron diversas muertes y heridos entre el colectivo de trabajadores que participaron en la guerra. El primero fue Manuel Fernández Álvarez, Alvar, caído en el frente del Guadarrama cuando participaba en un combate junto a sus compañeros de las Milicias de la prensa. El último, el hijo de Manuel Fontdevila, fusilado por ser el hijo del director de Heraldo de Madrid.

divendres, 21 de febrer de 2014

Heraldo de Madrid vuelve el 30 de marzo, tras 75 años de silencio

La entrada del ejército franquista en Madrid se produjo el 28 de marzo de 1939, pronto se cumplirán los 75 años. Mientras los militares se internaban por el extraradio, un grupo de falangistas entró en el edificio de Heraldo de Madrid y pistola en mano. Ante un grupo de periodistas y trabajadores que almorzaban un plato de lentejas, los falangistas levantaron una acta de incautación que supuso la clausura del periódico, sin que la Sociedad Editora Universal fuera nunca compensada.
Heraldo de Madrid volverá a la calle el domingo 30 de marzo de 2014 con una edición especial en la que se rememorarán estos hechos históricos. Pero la apuesta va más allá e incluirá contenidos de actualidad preparados por los medios que emergen con más fuerza en el panorama periodístico.
Eldiario.es e Infolibre se encargarán de la información política, Alternativas Economicas y La Marea tratarán la confluencia de la crisis económica con la sociedad; Frontera D abrirá las ventanas a la escena exterior; Materia aportará su visión del mundo de la ciencia, Jot Down lo hará con la cultura, Revista Fiat Lux.  con la crónica negra y  Líbero con el deporte. Mongolia pondrá el punto de humor con su visión corrosiva de la realidad noticiosa. Además, habrá  espacio para la opinión con firmas destacadas y todo ello será dirigido por el prestigioso periodista Miguel Ángel Aguilar.
El número extra de Heraldo de Madrid combinará elementos de diseño clásicos con otros de última generación. Contará con 48 páginas y se prevé una importante tirada que convertirá este ejemplar en una pieza de alto valor periodístico al alcance de los lectores en los quioscos.
La reivindicación de la memoria del líder de la prensa española durante la II República llega en un momento de gran desorientación de los grandes periódicos, crisis del sector, ruina empresarial, pérdida de credibilidad y renuncia del periodismo a los compromisos de servicio a la sociedad mediante la búsqueda de la verdad contrastada.
Los periodistas de Heraldo de Madrid se enfrentaron con fiereza a la censura de la dictadura de Primo de Rivera, impulsaron la primavera republicana de 1931, padecieron las suspensiones de los gobiernos derechistas y volvieron a padecer la censura durante la guerra civil. Su lucha por acercar a los lectores a la realidad es la misma lucha que los periodistas de hoy, salvando las distancias, se plantean para superar la intromisión de grandes poderes en su labor profesional y se mantienen en guardia contra la autocensura. Este es el sentido profundo de la edición que nos proponemos publicar el 30 de marzo. Mirar al pasado para recuperar valores y compromisos con los que recuperar la credibilidad ante los lectores en el futuro.

diumenge, 2 de febrer de 2014

Yagüe: "Voy a cortarle la cabeza al director de Heraldo de Madrid"

El 3 de septiembre de 1936, las tropas del general Juan Yagüe tomaban Talavera de la Reina  tras una breve batalla con las fuerzas republicanas. Este enclave era considerado el último de importancia antes de llegar a las cercanías de Madrid. En la euforia de la victoria, Yagüe gritó: Cuando entremos en Madrid, lo primero que voy a hacer es cortarle la cabeza al director de Heraldo de Madrid.
Lo cuenta en sus memorias quien entonces ocupaba ese cargo, el periodista Alfredo Cabanillas. Hasta él llegó el eco de la bravata militar y narra el desasosiego que le produjo ¿Qué le había hecho yo al general Yagüe?
Lo cierto es que este militar tenía unas características bien especiales que, a falta de más información, ayudan a entender el exabrupto. Juan Yagüe era falangista, amigo personal de José Antonio Primo de Rivera. Estuvo al mando de las tropas que tomaron Badajoz a mediados de agosto y que tuvo como trágico corolario el fusilamiento de hasta 4.000 republicanos en la plaza de toros de la ciudad.
Con estos antecedentes no es de extrañar la brutalidad de su expresión, pero ¿porqué al director de Heraldo de Madrid? Sin duda por lo simbólico de este periódico en relación al régimen republicano. Heraldo fue el impulsor de la República en 1930 y los meses previos a las elecciones de 1931. Heraldo también fue el periódico que se lanzó en defensa de la República en los primeros días del golpe de estado de los militares en julio del 36. Alfredo Cabanillas había sido jefe de prensa del presidente de la República, Manuel Azaña, hasta poco antes del inicio de la guerra.
Pero la amenaza de Yagüe no se cumplió nunca y no fue por su falta de voluntad. Sus tropas no avanzaron hacia Madrid como pretendía el general. En lugar de esto, debieron desviarse a Toledo por orden de Francisco Franco. Su nueva misión era rescatar a los nacionales refugiados en el Alcázar de Toledo, asediado por fuerzas republicanas. La operación les salió bien y se convirtió en un triunfo propagandístico.
Alfredo Cabanillas permaneció en su puesto hasta el verano de 1937, cuando fue destituido por el comité obrero del periódico, que le acusaba de ayudar a personalidades conservadoras para que encontraran refugio en la embajada francesa. Allí durmió él mismo en sus últimas semanas en la capital. Efectivamente, había hecho muchas gestiones de este estilo, como contó en el libro Hacia la España eterna que publicó en Argentina tras exiliarse. Entre los beneficiados por Cabanillas estuvo la familia del militar José Ungría, quien tras salir de la capital pasó a Francia y a la zona nacional, donde se encargaría del Servivio de Inteligencia Militar con especial dedicación a la organización de la quinta columna en el Madrid republicano. Cabanillas terminó en Buenos Aires mezclándose con los círculos franquistas y haciendo méritos para obtener el permiso de regreso a España, lo que no ocurriría hasta los años 60. En los últimos años se han editado hasta tres libros sobre su figura y se realizó una exposición en la Fundación Alcalá Zamora de Priego, en Córdoba.
Juan Yagüe continuó la guerra al mando del cuerpo marroquí del ejército y a su cabeza entró en Barcelona en enero de 1939. Tras la guerra fue nombrado ministro del Aire, pero su cargo solo le duró unos meses, pues desairó a Franco en diversas ocasiones. Su figura va a ser motivo de una exposición en el monasterio de san Juan organizada por su hija, Victoria.

diumenge, 26 de gener de 2014

Heraldo de Madrid llega al Japón

Me ha llegado desde Tokio un cálido mensaje lleno de comentarios agradables sobre el libro de Heraldo de Madrid. Su autor es Hoan Ribera, nombre japonizado del hijo de Juan Sánchez-Rivera, que fuera articulista del periódico desde los años finales de la monarquía de Alfonso XIII hasta mediada la II República.
Afirma Hoan Ribera que ha conocido etapas de la trayectoria de su padre gracias al libro. A todos puede sucedernos algo similar, pero en el caso de los que vivieron aquellas décadas es frecuente encontrar silencios, zonas oscuras en la memoria y el recuerdo que se transmite personalmente.
El caso de Juan Sánchez-Rivera es el de una personalidad del derecho y la política que transitó desde el PSOE hasta el Partido Republicano Radical de Alejandro Lerroux para acabar reclamando el apoyo al golpe de estado militar a los propios partidarios de la República desde las páginas del ABC de Sevilla. Su personalidad ya la glosé en un post anterior que se puede leer un poco más abajo en este blog.
Hoan es jesuita y atiende a los mayores de su comunidad en la residencia que tienen en Tokio. Desde allí lanza la reflexión sobre la inaprensibilidad de la historia, de la falacia de una historia con mayúsculas explicativa de todo el pasado. No puedo estar más de acuerdo. Y recuerdo a Angel Viñas explicando como el historiador es tan solo el portador de una linterna en una enorme zona oscura. Puede iluminar un aspecto u otro, pero siempre desde la consciencia de la enorme oscuridad que todo lo inunda. Lo mismo que nos sucede al practicar el periodismo diario, lleno de zonas oscuras a las que no podemos acceder.
Siempre me quedará la fascinación de saber que el libro ha recorrido miles de kilómetros en las maletas de entrañables recaderos al encuentro de mis cómplices y amigos de Japón, Colombia, México, Argentina, Francia y Alemania, además de los lectores que me hacen llegar sus comentarios desde las distancias más o menos cortas de España. A todos, un fuerte abrazo.

divendres, 3 de gener de 2014

La revista Mongolia compara Heraldo de Madrid con Clarín, de Chile

La revista Mongolia incluye en su primer número de 2014 dos páginas dedicadas a comparar las incautaciones de Heraldo de Madrid y Clarín por las dictaduras de Francisco Franco y Augusto Pinochet.
El artículo contiene interesantes declaraciones de Joan Garcés, el abogado valenciano que fue asesor de Salvador Allende y que es autor de un libro que compara los procesos políticos de ambos países transitando de la dictadura a una democracia controlada por los antiguos poderes.
Aquí destaca la pareja suerte de dos periódicos que fueron baluarte de la II República española y la democracia chilena. Los militares chilenos entraron en la redacción de Clarín antes que en el palacio de la Moneda el día del golpe, el 11 de septiembre de 1973. Lo que recuerda la entrada de un grupo de falangistas en la sede de Heraldo de Madrid el 28 de marzo de 1939. Pistola en mano, esos periodistas falangistas se incautaron del períódico horas antes que las tropas franquistas entraran en la capital española. La diferencia entre ambos casos es que Clarín se encamina a una solución feliz tras la sentencia del Ciadi (dependiente del Banco Mundial) a favor de su propietario, Víctor Pey. En cambio, la Sociedad Editora Universal nunca fue compensada por la incautación de sus cinco periódicos tras el fin de la guerra civil, ahora hace 75 años.
Vale la pena detenerse ante la figura de Víctor Pey, 98 años, catalán republicano exiliado en Chile de ideología anarquista. Ingeniero de formación, fue miembro de la CNT y trabajó en la industria de armamento de Catalunya durante la guerra civil. Entre muchos otros, conoció personalmente a Lluís Companys, el presidente de la Generalitat que sería fusilado por el régimen franquista tras su captura en Francia por la Gestapo. En Francia sovrevivió en un campo de refugiados hasta que llegó a París y se entrevistó con el cónsul chileno, Pablo Neruda, quien le dio pasaje para el Winnipeg, el barco que conduciría a un millar de republicanos hasta Chile. Neruda se convertiría en un amigo íntimo de Pey, que también intimó con Salvador Allende. Compró el diario Clarín, de orientación popular, y lo llevó a las más altas cotas de difusión superando los 200.000 ejemplares en fin de semana. Víctor Pey hablaba a diario con Salvador Allende y el 11 de septiembre de 1973 no fue una excepción. Aquel día, el republicano recibió encargos íntimos de un Allende que veía próximo su fin, pues había decidido morir por su propia mano. Los militares entraron en la sede de Clarín antes que en el palacio de La Moneda, la sede presidencial chilena. Se incautaron de ambos y cuando el poder volvió al pueblo con la democracia, Clarín no volvió a su propietario, que inició un larguísimo periplo judicial en organismos internacionales valiéndose de su condición de español. Entre tanto mantuvo una estrecha amistad con Joan Garcés, también amigo y asesor de Salvador Allende. Ambos constituyeron la Fundación Presidente Allende. Cuando el juez Baltasar Garzón emitió, en 1998, la orden internacional de detención contra Augusto Pinochet, Víctor Pey fue quien informó a Garcés y a través de éste a Garzón del viaje al Reino Unido del ex dictador chileno. La detención de Pinochet en Londres fue el inicio de un via crucis judicial que amargó los últimos años de vida del dictador. Estas vivencias las explica de primera mano Víctor Pey en esta entrevista.



El número de enero de la revista Mongolia puede encontrarse en los quioscos durante los próximos días a un precio de 3€.