dissabte, 29 de març de 2014

Heraldo de Madrid ya está en el kiosco

La edición especial de Heraldo de Madrid ya ha llegado a los kioscos y comparte espacio con las cabeceras que se publican periódicamente.
Esta edición es un número único, conmemorativo, que estará a la venta durante todo el mes de abril a 3€. Son 100.000 ejemplares con una distribución muy amplia que debe hacer fácil encontrar un ejemplar del periódico.
Consta de una sección histórica en la que se revelan las últimas horas de Heraldo de Madrid en el fin de la guera civil española y se dan unas pinceladas sobre su historia. Almudena Grandes firma un comentario en estas primeras páginas, donde también se explica cómo se convirtió en Diario Madrid tras la incautación por Falange y la cesión por esta de las instalaciones del periódico a Juan Pujol, primer jefe de prensa de Franco.
En las páginas de opinión se encuentran artículos del director, Miguel Angel Aguilar, de Isaac Rosa y del historiador Santos Juliá, que trata de las últimas horas del Madrid republicano. También hay colaboraciones de Francisco Rubio Llorente sobre la reforma de la Constitución, Manuel Cruz sobre las relaciones Catalunya-España y José María Ridao sobre las elecciones europeas.
Sigue la sección de Internacional, dirigida por fronterad, en la que destaca un tema sobre la seguridad en Latinoamérica y que cuenta con las colaboraciones de Ramón Lobo y Diego Carcedo.
Las páginas de Política tienen una primera parte dirigida por eldiario.es en las que Gonzalo Cortizo analiza la posición del presidente del Gobierno respecto al resto de poderes constitucionales. Firman Olga Rodríguez y José Ramón González Cabezas. Info Libre dirige la segunda parte de la información politica e incluye un análisis de la crdibilidad de los partidos políticos firmado por Ignacio Sánchez Cuenca. Además, la opinión de Luis García Montero.
La sección de Sucesos la coordina la revista Fiat Lux, que dedica un amplio reportaje a la detención de la banda de ladrones de joyas que operaba en España.
La privatización de la sanidad es el tema estrella de la sección de Sociedad, que dirige La Marea. Aquí también puede encontrarse una entrevista de Magda Bandera al filósofo Emilio Lledó.
El número extraordinario de Heraldo de Madrid incluye dos páginas dedicadas a la Ciencia editadas por Materia en la que se presenta a 4 jóvenes científicos que pueden cambiar el futuro del país.
Alternativas Económicas presenta los contenidos de Economía y Trabajo con un artículo sobre las nuevas ventajas de la banca y la opinión de Joaquín Estefanía, ex director de El País, y de Joan Subirats, prestigioso politólogo catalán.
Heraldo de Madrid cuenta con tres páginas de Deportes que dirige la revista Líbero en las que se repasa el fiasco de la candidatura olímpica de Madrid y cuentan con la opinión de Jacobo Rivero.
El magazine cultural Jot Down coordina las páginas de cultura, dedicadas a la escena teatral alternativa de Madrid, el recuerdo del levantamiento de los comuneros de Castilla y su reflejo en la actual crisis y la opinión de Enric González, centrada en el recuerdo de Pier Paolo Pasolini.
Mongolia intenta desnudar a Soraya Sáenz de Santamaría, aunque no lo consigue gráficamente. En sus dos páginas de humor, los irreverentes mongoles dan un recital de su quehacer que también incluye la opinión de Gonzalo Boye.
La edición de Heraldo de Madrid se cierra con una entrevista a John Lee Anderson, el reportero de The New Yorker, emblema del periodismo de calidad, en la que repasa su reciente experiencia en la crisis de Crimea y da su pesimista visión sobre Vladimir Putin. Dos billetes cierran esta última página: Juan Ignacio Torreblanca y Martín Ortega Carcelén. Dos colaboraciones que hacen suspirar a muchos por el deseo de una nueva edición de este periódico. 

dijous, 27 de març de 2014

Historia de dos portadas



75 años separan a estas dos portadas de Heraldo de Madrid. El 27 de marzo de 1939 se publicaba la última de la historia del periódico con lo que se presentaba como hecho consumado, la derrota republicana y la inminente entrada de las tropas franquistas en Madrid. Una entrada que se produciría sin pacto, pues las negociaciones que había mantenido el Consejo Nacionalde Defensa con el Gobierno franquista se rompieron sin acuerdo. Una columna del periódico dejaba constancia de la sorpresa que produjo esta situación. De hecho, el mismo Consejo Nacional fue creado con el ánimo de terminar la guerra ante la actitud numantina del gobierno Negrín. Fue el golpe del coronel Segismundo Casado, que pondría un penoso broche al fin de la contienda.
Este fin de semana se publica otra portada con la cabecera de Heraldo de Madrid. Pretende recordar a los periodistas que trabajaron en aquel diario tan querido por los madrileños. Recordar a los que se quedaron hasta el último día en Madrid y también a los que fueron saliendo en los años previos, la mayoría al exilio.
Estos profesionales dejaron constancia de su lucha por la independencia periodística en relatos que han llegado a nuestros días. Es una actitud que casa perfectamente con la voluntad de independencia que anima a los medios que han participado en esta edición especial. Si algún hilo tienen en común es ese, el de intentar servir a sus lectores sin la interferencia de intereses ajenos. Con honestidad, la mejor arma que tenemos los periodistas para relacionarnos con el público una vez constatada la inexistencia de la llamada objetividad.

dimecres, 26 de març de 2014

Heraldo de Madrid ha vuelto hoy a la vida

A las siete de la mañana se ponía en marcha una enorme rotativa en una ciudad castellana. En las planchas estaba un diario revivido. Tras 75 años de ausencia, Heraldo de Madrid ha vuelto a la vida por unas semanas, en las que compartirá el quiosco con las cabeceras actuales de la prensa española.
Heraldo tiene raigambre periodística, rancio abolengo. Fue fundado en 1890 por Felipe Duzcazal, pasó por las manos de José Canalejas y por las de Miguel Moya, el patriarca de la prensa madrileña, fundador de la Asociación de la prensa de Madrid.
En 1922, los hermanos Manuel y Juan Busquets George se hicieron con el control del periódico, que inició una etapa de fuerte expansión hasta llegar a los 500.000 ejemplares en 1935.
Fue entonces el líder en circulación de la prensa española y también el símbolo de la España republicana que deseaba la mayoría de la sociedad.
Heraldo de Madrid continuó publicándose durante los tres años de la guerra civil en medio de grandes dificultades. Los bombardeos, la tensión extrema de la guerra, las dificultades de abastecimiento de papel, los posicionamientos políticos de unos y otros formaron un ambiente que debió ser altamente tóxico. De hecho, Carlos Sampelayo dejó escrita su experiencia y revela sus ansias por escapar de la olla a presión en que se habían convertido el periódico y la ciudad de Madrid.
El 27 de marzo se publicó el último ejemplar. Al día siguiente, mientras las tropas franquistas entraban en los extraradios, un grupo de falangistas se incautaba del periódico pistola en mano.
Al cabo de unos días, la maquinaria se volvió a poner en marcha, pero la cabecera había cambiado. El nuevo periódico se llamaría Madrid y su editor fue el periodista fascista Juan Pujol, primer jefe de prensa de los golpistas.
Los periodistas del Heraldo sufrieron prisión y exilio, mientras los propietarios luchaban contra los poderes franquistas para recuperar su patrimonio.
75 años después de aquellos hechos, la edición especial de Heraldo de Madrid homenajea a todas estas personas. Y también reivindica el valor del periodismo en nuestra sociedad, justo cuando sobre los medios de comunicación se ciernen la crisis y las interferencias políticas. Ahora es el momento de gritar !Viva el periodismo! A la venta el domingo 30 de marzo en los quioscos de toda España al precio de 3€ el ejemplar.

dimarts, 25 de març de 2014

Azaña y Cabanillas en Heraldo de Madrid

Durante los tres años de la guerra, Heraldo de Madrid continuó siendo un símbolo de la República, con la que se alineaba sin duda alguna. Esta portada corresponde al 17 de julio de 1937 y es una muestra del tono panfletario que dió al periódico la intervención oficial mediante una representante del gobierno en la misma redacción. Otros periódicos había sido incautados por partidos políticos, pero Heraldo se mantuvo bajo el control de los propietarios y del comité de control obrero.
El director en aquella fecha era Alfredo Cabanillas, que había sido jefe de prensa de Manuel Azaña cuando este accedió a la presidencia de la República tras las elecciones de febrero del 36 en las que triunfó el Frente Popular. La proximidad con Azaña explicaría la foto dedicada del presidente de la República al diario.
Sin embargo, Cabanillas estaba pasando serios apuros en aquellas fechas. Sus actividades humanitarias de socorro a personalidades de derechas en el Madrid sitiado despertaron las suspicacias de sus compañeros en el periódico.
La redacción votó su destitución y el comité de control obrero ratificó la decisión. Le dieron un par de días antes de publicar la noticia en el periódico, lo que fue aprovechado por el director para trasladarse a Valencia y tramitar la salida del país. Lo consiguió tras sortear la actitud boicoteadora de diversos funcionarios, que dificultaban su acceso al ministro de la Guerra, Indalecio Prieto, con quien sostenía una buena relación. Prieto le firmó los papeles para su salida legal y Cabanillas embarcó rumbo al exilio. Se trasladó a la Argentina y allí contactó el conde de Guadalhorce y los círculos franquistas. Escribió un libelo parafascista titulado "Hacia la España eterna" en el que hacía gala de sus hazañas humanitarias en Madrid y se declaraba ferviente franquista. Pero el nuevo régimen no se lo puso nada fácil y hasta 1961 no consiguió volver a España.

dimecres, 19 de març de 2014

Periodismo bajo las bombas

Heraldo de Madrid se publicó hasta el 27 de marzo de 1939. Los periodistas y los trabajadores de talleres y administración del periódico aguantaron las duras condiciones del Madrid sitiado por los franquistas.
En noviembre de 1936, la ofensiva fascista fue especialmente virulenta y la ciudad estuvo a punto de caer. El general Miaja y las Brigadas Internacionales fueron decisivos en aquellos días.
Pero los madrileños sufieron un diluvio de bombas y el edificio de Heraldo de Madrid, en la céntrica calle Marqués de Cubas, recibió el impacto de un obús. En aquellos días, el general Yagüe pronunció su amenaza: "lo primero que haré al entrar en Madrid será cortarle la cabeza al director de Heraldo de Madrid".
Los daños que se produjeron no impidieron la salida del periódico. La portada adjunta refleja la precariedad con la que la gente del Heraldo consiguió comunicar a sus lectores la noticia de su propio sufrimiento.
A raíz de estos hechos se construyó un refugio en el mismo edificio donde se podrían guarecer los empleados durante los bombardeos.
A lo largo de los 3 años de guerra, se produjeron diversas muertes y heridos entre el colectivo de trabajadores que participaron en la guerra. El primero fue Manuel Fernández Álvarez, Alvar, caído en el frente del Guadarrama cuando participaba en un combate junto a sus compañeros de las Milicias de la prensa. El último, el hijo de Manuel Fontdevila, fusilado por ser el hijo del director de Heraldo de Madrid.